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¡Dame esos cinco! [Privado]

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¡Dame esos cinco! [Privado]

Mensaje por Alexandra S. Henricksen el Dom Ago 14, 2011 2:30 pm

La tarde estaba entrando, el típico frío del lugar no se hacía esperar. La rubia recien salía de una audición para una obra de teatro que se estrenaría en los próximos dos meses, quería ser la protagonista. Sentía que le había salido bien, pero estaba en la mano de los críticos la decisión de ponerla en el protagónico o no. Para su audición se fue bien vestida, cosa que no le agradaba a veces pero tenía que hacerlo. Antes de salir del treatro se cambió de ropa, poniendose un jean pegado oscuro, una polera hancha y encima una casaca oscura también. Se recogió el cabello por completo y salió con rumbo definido.

Uno de los pocos lugares que más o menos tenía pinta de ser americano era el billar de la ciudad. Sin duda, el lugar favorito de Alex, le hacía recordar a casa. Iba tan seguido que el dueño y el barman eran ya sus amigos. El lugar era grande, de dos pisos y el típico estilo del mejor billar de los Estados Unidos. La mayoría de gente que iba eran extranjeros como la rubia, así que se sentía en casa al encontrase con personas de California, New York y hasta Texas. Llegó casi a las seis de la tarde, dejando su mochila en uno de los lockers.

¡Hey, Mike! ¿Qué tal?— saludó al barman, sentandose en la barra, con el cuerpo hacia las mesas de brillar, mirándo a las pocas personas que estaban ahí. —Lo de siempre, por favor— pidió riendo cuando él contestó: "Americanos creyendose reyes del mundo". Lo de siempre le decía a un vaso grande de cerveza helada.

El tipo tenía aproximadamente treinta años, buen físico y ojos brillantes. Se llevaba muy bien con Alexandra, la veía como una hermana menor. Cada vez que ella llegaba la atendía de manera especial y se ponían a conversar durante cuatro o cinco horas seguidas. Practicamente eran amigos. Él y el dueño eran del sur de California, habían llegado ahí desde hace tres años. Curiosamente la rubia fue una de sus primeras clientas.

"Aquí tienes", dijo Mike y la joven se giró para coger la cerveza con una mano, dandole un largo sorbo y luego dejandola en la barra. Un gracias salió de sus labios mientras se ponía de pie. —Quiero la mesa ocho— pidió en voz baja al tipo nuevo que se encargaba de eso. Su actitud era segura, se sentía como en casa. Aunque ella siempre fue así, de caracter fuerte.

Miró a todos en el lugar, todos parecían ocupados. Nada pierdo intentando, pensó. —¿Alguien quiere jugar?— gritó mirándolos a cada uno. Su voz era delicada, pero fuerte, se podía escuchar.
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Re: ¡Dame esos cinco! [Privado]

Mensaje por Zacarias D. Montaño el Dom Ago 14, 2011 3:41 pm

Ahora no había ido a trabajar..¿Por qué? pues porque no tenía ganas de ir, hace dos semanas he trabajado como un burro, por haci decirlo, estaba en mi sala, sentando en mi sofá, viendo la tele, y con un gran vaso de agua con hielo, no era amante de tomar soda, o licor, el licor lo tomo nada mas en fiestas y las sodas, pues raro tomo. Quería salir, divertidme, pero no sé cómo divertirme, soy un chico de 21 años que se aburre que tiene síntoma de amargura, no quiero ser amargado tan chico, dejo mi vaso en la mesa del centro, parándome y yendo por mi chaqueta negra. Tengo mi pantalón de mezclilla y una camisa blanca, y tennis, saldré a dar una vuelta por ahí, agarro mis llaves y salgo de mi departamento, cerrando la puerta tras mi espalda.
Bajo las escaleras una por una y las cuento, tengo esa maña de contar las escaleras ya sea del edificio donde vivo, en mi oficina o cualquier lado que tenga escaleras, termino de contarla y también de bajar, empujo la puerta de las puertas del edificio y salgo yendo a donde esta mi motocicleta de color amarillo con blanco, me encamino hacia donde está bien cuidado me costó un ojo de la cara, no estoy diciendo que tengo mucho dinero pero con trabajos me costó comprarla y para que me la roben no gracias. Cuando llego la destapo mirando un casco negro, y unos guantes, agarro mi casco poniéndome y de igual manera los guantes, me monto en mi motocicleta, prendiéndola y arranco yendo de ahí.

Iré al billar, solamente dos veces he ido pero ahora tengo ganas de jugar, le acelero un poco mas pasando por los autos, sintiendo el viento golpear en mi cuerpo, porque en mi rostro no, porque tengo el casco puesto, mirando pasar todo muy rápido y oyendo el sonido del motor de mi motocicleta.

Mire donde quedaba ese billar, hasta que por fin llegue a ese lugar, estacione mi motocicleta en la parte de atrás del pequeño lugar, apagando el motor y quitándome el casco, los guante no. Me baje de la motocicleta poniéndole la patita par que no se callera, la acomode bien y acomode mi cabello porque por el casco se me había desordenado, mientras caminaba hacia el lugar.

Llego a la puerta del billar, empujando para que se abriera, y entrando, mirando a poca gente, camino mirando que ellos me observar como si fuera un bicho raro, pues a lo mejor si, porque soy "nuevo" en esto, pero para juagar billar puede ser que sea bueno, pero quien quería jugar con migo, me paro un poco en el centro, mirando a todos los que estaba ahí algunos eran viejos, otros jóvenes, otro entre adultos/adolecentes había de cualquier tipo de persona.

Cuando iba a ir a la barra escucho alguien diciendo "¿Alguien quiere jugar?" viendo que era de una chica que provenía la voz. Esta era mi oportunidad, aclaro mi garganta-¡¡Yo!!-Grite viendo que todas ahora si TODAS las miradas estaba en mi como cuchillos encajándose en todo mi cuerpo.
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Re: ¡Dame esos cinco! [Privado]

Mensaje por Alexandra S. Henricksen el Dom Ago 14, 2011 4:05 pm

Y quizás nadie se ofrecería al verla con esa actitud más o menos desafiante. Es que la rubia tenía toda la pinta de una princesita californiana que solo vivía para ir de fiesta en fiesta y pedirle regalos a papá. La gente, sobre todo la inglesa, tendía a sacar conclusiones sin antes conocer a las personas, los prejuicios estaban a la orden del día. Cuando se vive en un lugar como ese, es mejor conocer bien antes de hacer algún tipo de relación. Al menos la joven tenía como antecedentes la familia de su madre, así que sabía cómo iban las cosas por ahí. Justo cuando sentía todas las miradas sobre ella escuchó una voz y dichas miradas se dirigieron al joven que se acercaba a la barra.

Cabellos negros un poco largos, porte desaliñado pero con estilo. También llevaba un jean y una camiseta blanca. Su look era casual. En sus manos llevaba un par de guantes que llamaron la atención de la rubia. ¿Eran de motociclista? Touché, dato interesante. Desde hace ya unos años ella estaba pensando en comprarse una, incluso tenía el dinero. Ella lo observó por unos instantes y le luego sonrió de lado, bastante animada.

¿Apuestas?— preguntó arqueando una ceja mordiendo su labio inferior, mientras daba unos cuantos pasos hacia la mesa más cercana y apoyaba su mano ahí, interesada en el muchacho. No era de hacer aquello, pero tenía ganas de desestresarse, divertirse y qué mejor manera que así. Una apuesta sana, nada más. Era buena jugando billar, su padre le había enseñado bien.

Pronto se giró y le hizo una seña al joven encargado de los tacos chasqueando los dedos, el chico ya sabía qué hacer. La rubia se quitó la casaca que traía encima, quedandose con su polera hancha, que parecía unas tallas más grandes. Unas cuantas miradas se dirigieron a ella, ya que tuvo que remangarse el polo un poco y hacerse un nudo al lado. Su imagen era el de una chica ruda, y con bastante personalidad. Se soltó el cabello ondulado y éste le calló por los hombros en forma de cascada. Por fin se sentía cómoda.

"Aquí tienes", murmuró el muchacho y ella se giró, cogiendo en el aire el taco que él había tirado. La mesa ocho estaba dos mesas más atrás, lista para ser usada, con la tiza para el taco y el talco a un lado para ponerse en las manos. Alex empezó a caminar hacia allá, no sin antes hacerle una seña con la cabeza al muchacho que se había ofrecido a jugar con ella. Mike, el barman, entusiasmado miró al muchacho y le dijo burlonamente: Cuidado con la rubia, parece pero no es un ángel.

Lo que pasa es que tú me tienes miedo, grandullón— gritó riendo la joven sin voltearse, escuchando a sus espaldas la risa algunos clientes, los cuales la miraban mientras ella pasaba.

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Re: ¡Dame esos cinco! [Privado]

Mensaje por Zacarias D. Montaño el Dom Ago 14, 2011 4:56 pm

Me encamino hacia la barra, esperando la respuesta de la chica esa que había dicho lo que escuche cuando entre, no soy bueno con lo del billar, pero si se meter las bolas en su oyó, me acerco a la barra mirando a la chica, y recargándome-Me da un vaso te-Mencione mirando que se reía, pero me trae mi te ¿Por qué se rio? alce mi ceja un poco. Mire a la chica de arriba abajo, aunque sea serio tengo ojos, soy hombre, era bonita la chica, se sabía arreglar, sonrió por mis pensamientos agarrando mi te que me había traído el que estaba atendiendo ahí, le di las gracias y le di un trago a mi te sintiendo lo helado en mi garganta. Me metí en mis pensamientos, recordando la primera vez que vine a un billar, fue con mi hermano Alastor, entramos y yo no sabía jugar, él era el que sabía, el me enseño a jugar esto, al principio era tan malo que hasta le pegue a una señora en su pie, como nos riño aquella señora. Duramos casi toda la tarde practicando, poco a poco le agarre la onda a esto era meter la pelotita de colores en el oyó, yo siempre le decía haci, sonreí mi hermano cuando decía asi, hasta una vez le gane no me lo podía creer, salí de mis pensamientos oyendo lo que la muchacha me decía. -Si apuesto?. Claro que puesto, tu di que apostamos y yo lo pongo-No lo pensé dos veces, mire que caminaba hacia una de las mesas, mirando que se recarga y yo sigo recargado en la barra, tomando mi te-Solo di lo que apostemos, y ahí me tienes-la miro enderezándome y tomando con mi mano derecha el vaso helado tomándole otro trago, yo no era de que toma, por eso pido te, agua o soda. Miro lo que hace, y también lo que hacía con sus dedos, un chico fue entregándole los palos para jugar, que nunca me aprendí sus hombre y ni me entera, iba a decir algo pero me calle al ver lo que ella hacia ¿Se arreglaba para jugar? esa era mi pregunta que tenía en mi cabeza, yo me quite mis guantes y los puse en mi bolsa trasera, caminado hacia donde ella estaba, pasando alado de un señor que me miraba un poco feo, alce mi ceja para decir sin hablar que no me afectaba como me miraba, ya le iba a decir "le gusto o que" sonrió por mis pensamientos, viendo que el viejo ese desvía su mirada hacia donde está la chica que voy hacer una puesta. Miro lo que hace ella, y también mira que le indica que valla, y asi lo hace, no sin antes oír lo que señor le dice-Lo tendré encuentra-Le dice sonriendo y agarrando un palo de esos, siguiéndola no sin ver la forma de caminar, ahora no sería el señor empresario seria simplemente Zac...Zac el chico rebelde, haber como le hace eso, pero no se le notaria en su rostro algo de serio, sonríe abiertamente. Llegando a la mesa donde iba a jugar. Escucho lo que ella le decía, poniéndose a un lado de ella-Entonces que será la puesta-Pregunta observando a la joven con una enorme sonrisa.
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Re: ¡Dame esos cinco! [Privado]

Mensaje por Alexandra S. Henricksen el Dom Ago 14, 2011 5:36 pm

Recordaba que la última vez que había estado ahí era hace exactamente cuatro días, cuando el dueño se encontraba de descanzo y compartiendo con los clientes. Decidieron jugar una partida amistosa de billar, donde la ganadora resultó ser la rubia para sorpresa de Nicholas, o Nick, como ella solía decirle. En ese momento sí lamentaba no haber apostado nada. Aunque la partida estuvo dura, cualquiera pudo haber ganado.

Mientras caminaba hacia la mesa número ocho, que había pedido minutos antes, meditaba en qué consistiría la apuesta. Tenía muchas opciones en la cabeza como vaso de cerveza grande, entradas para el teatro o para una disco, quizás un libro original de algún autor de su predilector, etc, etc. Esperaba que alguna de esas cosas le agradaran al chico, ya que desde que había entrado en su rostro no se había formado ni una pequeña sonrisa o muestra de ánimo. Incluso, si no se hubiera movido detrás de ella para ir hacia la mesa, la rubia hubiera jurado que ya no quería jugar. Sin embargo, debía admitir que fue bastante gracioso cuando el castaño se acercó hasta la barra y pidió un vaso de té helado, incluso Mike había soltado unas risas por lo bajo. En gustos y colores no han escrito los autores, pensó. Cada quien era libre de tomar lo que deseaba, eso era la libertad.

El castaño llegó hasta su lado, con su vaso de té en la mano y una sonrisa diferente en el rostro, que producía unos hoyuellos en sus mejilas. Era bastante interesante a los ojos de la rubia, quien lo miraba atenta con una media sonrisa, devolviendole el gesto agradable.

Una película en el cine con bebidas y palomitas incluídas— anunció por fin. La idea era que fueran juntos, no solo que él pague las entradas, las cosas y la dejara dentro sola. Pero tampoco era una cita de dos jovenes en un intento de romance, para nada.

Quizás no le gustaría del todo al muchacho, así que se podía discutir la apuesta, normalmente la gente de su edad prefería pasar el tiempo libre en discos, bebiendo, fumando y hasta drogandose, a eso le llamaban "vida" algunos. Ella, a diferencia, prefería salir al teatro, museos, conocer, leer y demás. Aunque vamos, tampoco era una aburrida joven con pensamiento de una mujer de ochenta años. Cuando debía divertirse con amigos en alguna fiesta lo hacía de la mejor manera, bebía y bailaba todo lo que quería.

Alexandra Henricksen, 20 años, actriz— se presentó. Sí, demasiada información, pero esperaba así saber algo más del joven. Él estaba a su lado y ella sostenía el taco apoyado en la mesa de billar con una de sus manos. —¿Aceptas la apuesta entonces?— preguntó curiosa. Le tendió la mano, esperando una respuesta, y esperaba que ésta fuera afirmativa. Si así era, el castaño estrecharía su mano como sello de compromiso o como solía ser en América: "trato hecho".
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Re: ¡Dame esos cinco! [Privado]

Mensaje por Zacarias D. Montaño el Dom Ago 14, 2011 5:59 pm

Miro que ella me sonrie tambien, y si dejar de sonrier, me quito mi chaqueta dejandola en una de las mesas junto con mis guantes, esperando a que me dijera lo de la puesta, no sabia que me iba a pedir, puede ser cualquier cosa, pero lo que ella me pida si pierdo le respondere como un caballero que soy.

cuando le iba a preguntar que apuesta, escucho lo que me dice, pagar una entrada al cine con todo...Yo esperaba algo mas, sonrio, lo pense bien, are que lo estoy dudando para hacer esto interesante.

No me gustaba mucho la idea de ir al cine, no soy muy frecuente al cine, pero tampoco le dire que no, si pierdo le pagare, si gano ella me pagara la entrada, sonrio levemente mirandoa fijamente, me aserque a ella, pero sin tocarla, sonriendole un poco. Escucho lo que me dice, su nombre y cuantos años tiene. ¿Poque yo hacer lo mismo?

-Me llamo Zacarias Daniel Montaño, tengo 20 años-le dije mi nombre y mi edad, escuchando despues lo que me dice-Claro que acepto-Extrecho la mano para señar la apuesta-que gane el mejor
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Re: ¡Dame esos cinco! [Privado]

Mensaje por Alexandra S. Henricksen el Dom Ago 14, 2011 6:21 pm

Ambas manos se juntaron luego de unos largos momentos de espera. El castaño pareció pensarse bien aquello de la apuesta, tal y como pensaba la rubia, seguro no le gustaba disfrutar del séptimo arte. Y era bastante decepcionante en verdad, pero no podía hacer nada contra eso, simplemente se concentraría en lo que era el juego y la victoria. Ahora sabía su nombre completo y su edad, del oficio ni siquiera se preocupaba, quizás no volvería a verlo otra vez.

A lo lejos la mirada de Mike se centraba en la rubia mientras ésta estaba hablando con el castaño, se veía como preocupado. Alex rió para sus adentros, no había duda que había un estrecho lazo entre él y ella, algo así como hermanandad. Al menos tenía a alguien que disimuladamente la cuidaba y no estaba detrás como si fuera una niña pequeña.

Mucho gusto, y sí, que gane el mejor— murmuró soltando la mano del joven y se movió hasta un extremo de la mesa.

Las bolas estaban colocadas en medio en la forma del triángulo correspondiente. Eran quince bolas, las cuales deberían entrar a los seis agujeros que también estaban ahí, aunque no creía que alguien los podía cerrar tampoco. Claro, excepto la blanca y la bola número ocho, junto a la primera eran las únicas que no se repetían. Miró hacia sus costados para encontrar la pequeña tiza, con la cual recrubrió la punta del taco, preparándolo para el juego.

Pues ella estaba lista, y algunas miradas se centraron en los dos jovenes que estaban a punto de iniciar el juego. — Hagamos algo más sensillo, el primero de los dos que meta al menos tres bolas gana, ¿te parece?— preguntó fijando su mirada en la mesa.

En el juego americano, y no sabía si en los demás, se acostumbraba a perder inmediatamente si la bola blanca o la negra entraban a unos de los agujeros. Ella pocas veces había cometido esa equivocación. —Puedes comenzar tú si deseas— le hizo una seña con la cabeza. Por atrás se escuchó un "uhhhh" de algunos clientes, los cuales creían que la rubia le estaba dando una ventaja clara en el juego.
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Re: ¡Dame esos cinco! [Privado]

Mensaje por Zacarias D. Montaño el Dom Ago 14, 2011 8:42 pm

Mira que se va al otro lado de la mesa y el se queda ahi esperando que ella hiciera algo, mira a las personas que estan en el billar, que se acomodan en sus asientos para ver la partida de billar, algunos estaban mururando a quien le iba, por supuesto a la chica Rubia, a mi no me importaba a quien le iba o no, yo me quede donde estaba tranquilamente, me recargo en la mesa de atras, esperando a que me dijera lo que tengo que hacer, sonrio levemente.

Escucho lo que me dice-Esta bien-le dijo amablemente cruzando mis pies y tambien mis brazos, escuchando lo que me dices-No, empieza tu, las damas primero-Mencione alzando la ceja al oir eso, pero no despego la mirada de la Rubia.

-Y tambien apostamos que si pierdo yo te compro un cuadro, el que sea, te gusta la buena pintura?-No valla hacer que no le gusto y yo amblando por que si, esperanzado que si le gustara
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Re: ¡Dame esos cinco! [Privado]

Mensaje por Alexandra S. Henricksen el Lun Ago 15, 2011 10:01 pm

Sin siquiera darse cuenta ya tenía a su lado derecho a Mike, quien estaba interesado en el jeugo desde la barra y no había perdido oportunidad de ver todo de cerca. La rubia le dedicó una mirada complice y ambos rieron. La verdad es que el juego estaba sensillo, por eso mismo le había dicho al muchacho que golpeara primero, pero éste se negó, argumentando que por su condición de dama ella lo debía hacer. Aquello no iba con ella, eso de la distinción entre sexos, pero a cada quien con lo que creía. Si el castaño quería eso, ella iniciaría el juego.

Sí, eso del cuadro está bien, me parece más factible que la película—comentó la rubia pensando en qué tipo de cuadro le pediría una vez que ganara. Ella era gran admiradora del arte, así que algo se le ocurriría pronto.

Le guiñó el ojo al muchacho que antes había acomodado la mesa, y él quitó el molde del triángulo para empezar. Alex fijó bien la bola blanca, se encorbó apoyandose en la mesa de billar y empezó a cuadrar el taco, para poder hacer el tiro. Entonces pasó lo que la rubia y Mike esperaban.

La bola blanca golpeó las demás, empujando a una, haciéndola caer en uno de los agujeros. —Sigo todavía—anunció mordiendose el labio inferior. Así eran las reglas, si lograbas meter una bola, tenías otro turno de tirar.

Y así terminó dandole a la bola número cinco, la cual rebotó contra la tres y juntas se fueron a dos agujeros diferentes. Tres bolas con dos tiros. Se escucharon unas risas por atrás y Mike soltó un "¡Dame esos cinco, rubia!" a lo cual Alex levantó una de sus manos y las chocó con él.

Después se volvió hacia Zacarias y le sonriera aún más ampliamente. —Creo que gané—dejó el taco sobre la mesa de billar. Sí, le gustaba ganar.

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